A Jacques Chirac le duele que el 87,9% de los franceses tecleen Google.fr para hacer una búsqueda. En el país de la grandeur los mapas del ciberespacio son norteamericanos. Pero están acostumbrados, a pesar de las protestas antiglobalización y la cultura de la slow food, McDonalds triunfa hasta en el pueblo de Astérix pese a José Bové, el incendiario de hamburgueserías. El presidente francés está empeñado en unir a las grandes empresas tecnológicas europeas para crear Quaero (busco, en latín), un buscador para competir con Google. Sigue al lanzamiento del dominio .eu como gran proyecto europeo para romper la soberanía norteamericana sobre internet. Iniciativas como Galileo o Airbus se ponen como ejemplo. Chirac y los defensores del nuevo proyecto aluden al desarrollo tecnológico y a la defensa cultural como grandes objetivos. Japón también ha anunciado la creación de un buscador propio. "Quaero no es una marca, es un proyecto", afirma François Bourdoncle, presidente de Exaled, el motor de búsqueda que está en la base del futuro contrincante europeo de Google. Lo importante es la tecnología, la búsqueda multimedia, no quedarse atrás de Estados Unidos, aseguran compañías como Thomson, France Telecom, Deutsche Telecom, Siemens, Sant Gobain o Berstelmann, interesadas en el proyecto. Europa está empeñada en europeizar la Red. Ya lo intentó en la última Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información con escaso éxito. El miedo al intervencionismo de los estados dejó las cosas en manos del Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (Icann), el organismo independiente formalmente patrocinado por Estados Unidos. Los críticos aluden a que lo importante son los contenidos. Y es verdad, sino pasará como con el cine, regado con una gran parte del presupuesto cultural europeo. La iniciativa, la participación, la apertura, la innovación, son elementos esenciales de la Red y no parece que un proyecto promocionado por la entente francogermana y gestionado por compañías dueñas de una gran parte de los grandes portales europeos pueda competir con criterio político o corporativo contra el famoso algoritmo googleliano. Estas grandes empresas, muchas herederas de los viejos monopolios, no han sido capaces de plantear alternativas sólidas a las norteamericanas. La calidad y la eficacia, y no el patriotismo corporativo guiarán la elección de los internautas, que quieren resultados, no banderas. Las proclamas y el dinero público no son las mejores bases para el éxito en internet, aunque los empujones puedan ayudar, pero si quieren innovación que busquen innovadores. |