Se acabó. Ya está lista la solución para que los niños tengan perro sin tener que sacarlo a pasear, limpiarle las caquitas y dejarse los cuartos en veterinarios. Se llama Nintendogs y es el último y más complejo de los videojuegos: un cachorro de bolsillo al que hay que cuidar y educar sin los problemas físicos de los animalitos. Los emocionales son otra cosa, porque los cachorrillos requieren mucho mimo y paciencia.
¿Quién dijo que los videojuegos sólo eran violencia y sexo? Los de caricias y ladridos arrasan, como ocurre en España desde el viernes pasado y como ocurrió antes en Estados Unidos y Japón. El juego es completamente interactivo y consigue recrear la relación con el perro gracias al sonido, el reconocimiento de voz y la pantalla táctil de la consola Nintendo DS. Nintendogs obliga al jugador a una estrecha relación con su animalito para irlo educando, y se pueden tener varios perros de 18 razas, cada uno con su aspecto, necesidades y carácter. Y como en la calle, los perros se huelen (bueno, esta vez se detectan) cuando dos Nintendogs pasan cerca gracias a su comunicación inalámbrica. Y así se pueden intercambiar animalitos y establecer relaciones con otros jugadores. Nada que ver con el viejo Tamagotchi ni con los robots de Sony. Nintendogs integra tecnologías y estrategias para atrapar a los niños por donde toda la vida: esas caritas y esos ladridos pidiendo amor. |
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