Como se puede apreciar, mi propuesta es La carretera, una película sorprendente y reflexiva. Y tal vez lleve razón quien me ha criticado a mí el modo en el que salto sobre la película de Vicente Aranda; es evidente que no es buena, ni siquiera regular, pero tampoco es para ponerse como me pongo. Y para compensarlo, os animo desde aquí a que vayáis a verla.
La teta asustada tal vez no gane el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, pero nos proporciona ahora esta imagen imbatible para ilustrar una página sin historia
Demasiadas películas para un Oscar. Ya no estoy seguro de que mi desinterés ahora por el próximo Oscar sea culpa exclusivamente mía. Sólo tengo un favorito, "Up", pero creo que ganará mi segunda opción, "Avatar".
Lo del actor, a mi juicio, está bastante claro: lo ganará "el nota", y la actriz elegida será miss Bullock.
Lo de Penélope Cruz es algo realmente importante: está en la cumbre; aunque no creo que "Nine" le dé otro Oscar... Mi intuición me dice que lo ganará Anna Kendrick, lo más fresco de "Up in the air".
Ningún actor de reparto tiene opciones para arrebatarle su merecido premio a Christoph Waltz, el alma de la película de Tarantino.
Y ahora, mi apuesta más arriesgada, y en la que ni siquiera confío: "El secreto de tus ojos" le arrebatará el premio a "La cinta blanca". La gran película de Haneke no logrará desactivar la emoción y ese par de personajes brillantes de la peli argentina, o española.
En tierra hostil ha calado en la crítica, aunque hay algunos, como Eulalia Iglesias en El público y moderadamente Sergi Sánchez en La Razón, que le reprochan a la directora sus intenciones "apolíticas"... Dejo ahí el enlace con las impresiones de Weinrichter, siempre atinadas.
También me ha parecido más digestivo e interesante el comentario de "Invictus" que hace José Manuel Cuéllar que otros que he leído (admito que aún no me he echado a la cara El País)... Buena postura la de mi amigo Cuéllar: que la admiración no te licúe la baba, pero que la baba tampoco de solidifique la admiración.
Lo mejor de la película de Rebollo, "La mujer sin piano", es lo que nos enseña de ella Javier Cortijo en un ejercicio entre el análisis cinematográfico y médico. La esperada (por aquí) "Chéri" está muy bien desmenuzada por Federico Marín Bellón, que le ha puesto un título tan bueno como el mejor de los tráiler. Me ha sorprendido también, dicho sea de paso, la visión que de esta película ofrece S. Sánchez.
Y se ha muerto Salinger, que no era alguien, sino "algo"..., eso que no sabemos dónde dejar cuando pasas de atravesar los espejos a reflejarte en ellos. Y el domingo, la perla de Scarlett Johansson.
Up in the air se desdice a sí misma en la segunda parte;
muchas películas y casi todas las personas lo hacen, sí, pero aquí resulta
estéticamente flagrante. El personaje de Clooney pisa la misma piel de plátano
que Brando en “El último tango”, aunque, a diferencia de aquél, Clooney ni
siquiera masca chicle para poder dejarlo pegado en la baranda... Si uno se cree
al primer Clooney, se reirá del segundo, pero si ni siquiera se cree a ese tipo
endurecido y frívolo, el segundo sólo será una merluza mal descongelada...
Ninguno de los defectos de Up in the air se encontrarán en “Invictus”: hay
otros, pero no esos. Clint Eastwood no se equivoca ni yerra el tiro: prefiere
hacer una película descompensada, recargada, manoseada, pero que diga
exactamente lo que él quiere que diga, a otra más libre, más suelta, mejor
película y que use ese libre albedrío del gran cine para decir algo parecido o
incluso otra cosa que la pretendida por Eastwood.
En “Invictus”, Eastwood habla tanto de Mandela como de sí
mismo: habla de aquellos que saben cuál es SU lugar, aunque tarden décadas en
poseerlo... Los detalles de esta película con resorte son infinitos, y algunos
de ellos traspasados a la boñiga política que nos rodea son realmente
fascinantes; sólo un ejemplo: el modo en el que Mandela ve y digiere el y lo
pasado (la precisa combinación de inteligencia y falta de rencor), y el uso
vergonzoso, inmoral y diabólicamente memo que del nuestro (el y lo pasado)
hacen nuestros memoriosos históricos con el gran timonel grumete al mando de un
barco sin cascos.
No hay grandeza en Up in the air, sino más bien pequeñez,
fragilidad..., que es justo lo que le falta a “Invictus”, donde sólo hay
grandeza. Puede no emocionar(te) y no es raro no acompasar el propio pulso al
continuamente sublime de la película... Puede ocurrir eso, pero sospecho que
también lo contrario: que alguien se sienta sublime y se emocione.
Cualquier cosa que le pase a usted hoy, tenga por seguro que ya le ha pasado a Bogart, a Cary Grant, a Marilyn Monroe y a Rintintín... Algunas ideas para que el día funcione a veinticuatro imágenes por segundo.