Cada vez queda menos para que el anhelado «Final Fantasy XIII» tome tierra, pero de momento no está nada mal hacer tiempo con esta alucinante tajada de la subfranqucia «Crystal Chronicles» que, por primera vez, llega a la Wii. Y es que «The Crystal Bearers» da paso a un estilo de diseño de juego completamente nuevo y no visto nunca antes en la saga, merced a un enorme universo abierto para explorar con total libertad. Así, la historia da un saltito de mil años respecto a los acontecimientos de la última entrega, con la destrucción del cristal Yuko durante la Gran Guerra que por fin le ha dado prosperidad a la victoriosa tribu Lilti, mientras que la tribu derrotada, la Yuko, se enfrenta a la aniquilación, por lo que el mundo tiene ante sí una nueva era de ciencia y razón canalizada en una raza de poderosos y mágicos seres llamados «portadores del cristal». Todo muy en la línea de una saga que ha unido magia y modernidad como nunca en la historia de los videojuegos, y cuya influencia es imprescindible para entender fenómenos sociales como «Avatar», sin ir más lejos.Y es que no hay más que seguir las evoluciones argumentales de los protagonistas, el portador Layle y la heroína ladronzuela Belle, que vivirán una aventura más desenfadada y menos épica que de costumbre, con unos controles intuitivos y un elevado nivel de libertad que permite explorar libremente y a voluntad el mundo abierto en 3D del juego. Como no podía ser menos, el control es fundamental, pues todas las acciones, ataques y hechizos se llevan a cabo con la feliz combinación de WiiMote y Nunchuck. Unos ataques que, por cierto, no siempre serán por turnos sino también más directos y lineales. En fin, un buen estreno para la consola de Nintendo y un gran aperitivo para lo que nos espera el 9 de marzo.
El pequeño gran tsunami del iPad ha vuelto a poner en la paleta, o la tableta, una plataforma jugona en creciente e imparable ascenso: el iPhone e iPhone Touch. Quizá el gran espaldarazo ha llegado hace poco con "GRAND THEFT AUTO. CHINATOWN WARS", que completa su ciclo portátil con una adaptación sencillamente perfecta de sus versiones DS y PSP. Y por 7,99 euros, que no es asunto baladí. Eso sí, como no poseas dispositivos de segunda generación y tengas los dedos morcillones, olvídate de disfrutar táctilmente de algunas de sus herramientas. Pero el hit de RockStar sólo es la punta del iceberg de toda una cordillera de ingeniosos títulos que sacan buen rendimiento a las posibilidades espaciales y de jugabilidad de estas plataformas: véase "Isaac Newton's Gravity" (Namco), otro de los reyes de este prinicipio de año. Pero la oferta cada vez es más amplia, llegando a géneros como la lucha ("Spartacus, blood and sand"), el puzle ("Mahjong Shangai"), deportes de riesgo ("Skater Nation") o hasta los remakes retros (el "Le Mans" de Commodore 64). La cosa es imparable, como demuestra el interés de EA en reconvertir uno de sus títulos más experimentales next gen: "Mirror's Edge" nada menos. En fin, que tendremos que seguir muy de cerca las evoluciones de estas joyitas, siempre esperando a ver cómo se las apaña el iPad de marras en materia jugona.
SMOOTH OPERATOR. Con Paul Auster pasa como con Alex English: parecía que nunca estaba allí pero cada noche cascaba 25 elegantísimos puntos. Aparte, como el alero de los Nuggets, no suele figurar en los tops de mejor considerados por las academias y cónclaves de eruditos, seguramente porque es fotogénico y, en vez de ir de huraño intratable, es campechano y hasta se acerca a recoger un premiecillo en León y charla con todos los parroquianos. Algo aún más meritorio si consideramos que acaba de editar su mejor novela en años, "INVISIBLE", un encaje de bolillos sedoso y azaroso que hace honor a su título al plantear unas tramas y una estructuras sofisticadas y huidizas como sólo el de Brooklyn es capaz de trenzar. La emoción a flor de pie (de página) y los personajes más de carne y hueso que nunca son dos de las grandes características de esta novela, con una descripción del vínculo entre dos hermanos conmovedora incluso para un hijo único como yo. Al final la trama se complica con excesivos giros y fintas de thriller, pero eso no emborrona una espléndido sabor de boca. Sigue siendo uno de los nuestros este Auster, cita anual fija dentro de ese vergel de buenas letras con gran puntería que son los amarillos de Anagrama.
Dentro de esta vorágine de lanzamientos, novedades y primeras espadas, el comandante (o la comandante, claro) Shepard ha entrado como Eastwood en "Sin perdón", imagen que tanto gusta a tantos cinéfilos ya veteranos. Y es que "MASS EFFECT 2" se lo está llevando crudo: premios, laureles y flores naturales por todo el mundo le acreditan como uno de los juegos de la temporada. Y, como siempre, desde aquí nos preguntamos escépticamente si tanta marabunta es para tanto. Ayer, tras avanzar poco a poco en las fronteras de esta "soup space opera" repleta de rol, acciones y tramas subyantes, nos acabamos de convencer definitivamente. No se andan con chiquitas estos de Bioware: se nota el trabajo paciente, concienzudo y cuidadoso que han llevado a cabo con la perla de su catálogo, y que culminará el año que viene con el cierre de una de las trilogías cósmicas más brillantes de la historia. Si la primera parte dejó con la boca abierta a más de uno, aquí se nos va a descoyuntar la mandíbula directamente. Porque nos enfrentamos a muchas horas de misiones, territorios y giros argumentales desde el momento en que editamos los rasgos de nuestro héroe (si llevamos los rasgos faciales al máximo nos encontraremos ante un inquietanta cruce entre Michael Jackson y la protagonista de "Precious"). Y, sobre todo, una atmósfera inquietante e hipnótica que desarrolla los acontecimientos ocurridos dos años después de la primera aventura, con un misterioso enemigo que ríete de los Segadores dejando majareta a la colonia de humanos. Terror del bueno, armas a tutiplén (veinte y de las gordas), habilidades y jugabilidad en permanente evolución y un despliegue gráfico y de FX enorme elevan a las estrellas a un juego casi inexplorable y larguísimo (por algo está dividio en dos discos). Ojo con los autoestopistas galácticos.
Y de concurso a concurso y tiro porque me toca. Porque después de un merecido descanso navideño, el preguntón más famoso del universo consolero se ha apretado la faja y colocado el pelucón rubio para alegrarnos el día con 4.500 preguntas, que se dice pronto, enfocadas al mundo del espectáculo, colorín y lentejuela. Así se las gasta "BUZZ. CONCURSO UNIVERSAL", con más opciones y retos que nunca (viejos conocidos como cuestionarios-bomba, contrarreloj o mosaico sorpresa y nuevos retos con mucha salsa) donde tendremos que ir superando fases luciendo dedos ágiles y rapidez de reflejos neuronales de traca. Preguntas de actualidad e historia musical (ojo a la predilección de Buzz por Alaska), de cultura general (curioso que aparezca una cuestión sobre el fundador de ABC) y hasta de “malas películas” (un puntazo incluir directamente la segunda trilogía de “Star Wars”, toma nota, Lucas) llegarán vía audio, clip y online a diestro y siniestro. Y si te quedas con ganas, podrás descargar packs en la Store para lucirte con otros cinco cerebritos. De premio, más trofeos y personajes desbloqueables que nunca. Nosotros nos quedamos con la bailarina Angelina, con los labios más voluminosos que el tutú...
PD. Veamos: un tal Earving Johnson repartió a lo largo de su corta carrera 10.141 asistencias (sin contar los all-stars, claro). Tirando por lo alto, consideremos que sólo una de cada cinco fue magistral, antológica y, claro, mágica. Si dividimos el resultante por 52 semanas del año, tendríamos, según los parámetros de la prensa deportiva nacional (léase madridista) unos 40 años completos hablando sin parar de los pases inolvidables de un genio del deporte. 40 años. El sábado Guti dio una asistencia a lo Magic: por la espalda, mirando al tendido, en pleno ataque (aunque no contraataque estilo showtime como se las gastaban los Lakers del 80, y para eso no hace falta jugar al fútbol como decía nuestro querido pato mareado) y llevando al límite la máxima de esta jugada: un gol/canasta hace feliz a un jugador, una asistencia, a dos. Llevamos camino de que en toda esta santa semana no se hable más que del taconazo de marras. Gracias al 14 por un momento mágico. Gracias al 32 por 2.030.