Más de 36.000 aficionados, once kilómetros de cola para entrar. La Fórmula Uno se ha revitalizado con la llegada de Alonso a Ferrari, pero también con la entrada de De la Rosa y Alguersuari en el pelotón, más Massa, Button y la reentre de Schumacher. Llevamos años esperando que Alonso fiche por Ferrari y ahora que lo ha hecho se han conjuntado una serie de factores para hacerlo todo más atractivo.
Parece que Alonso voló con el F10 y, aunque no es orientativo por el asunto del mayor o menor combustible, da la idea de que Alonso va a tener un coche más que competitivo y que el título, esta vez sí, va a estar al alcance de la mano. Y está De la Rosa, que es carismático y querido por toda España, uno de los pilotos más admirados del pelotón. No tiene un coche tan ganador pero sólo su concurso ya es más que interesante. Y Schumacher, que va de víctima pero que tiene pinta de tener más peligro que una piraña en un bidet. Lo vamos a pasar muy bien.
Hoy Apelación decide si rebaja la sanción a Cristiano Ronaldo por su codazo a Mtiliga o la deja como está. Si es esto último, que será, el Madrid irá a Disciplina Deportiva buscando la cautelar para que pueda jugar en La Coruña. Está indignado el Madrid, alega que Messi hizo lo mismo y salió indemne. Evidentemente, la jugada es idéntica y el argentino también suelta el codo, con la suerte de que Valiente mide 1,80 y Mtiliga 1,70. Además, Messi es pequeño y Cristiano muy alto.
¿Qué juzgamos entonces, que le rompió la nariz y que Lionel no acertó? ¿Se juzga la puntería o la intención? ¿Se castiga a Cristiano porque es alto y Messi se libra porque es bajo? Peliaguda cuestión. Lo cierto es que los árbitros no tienen unificación de criterios y esta misma jugada y muchas más, no sólo la de Messi, se juzgan de forma distinta. Una cosa es segura: si agarras reiteradamente a un tipo de 1,90 que además es un armario de tres puertas lo más probable es que te rompa la cara. Y otra cosa también es segura: si no le hubiera agarrado no le habría roto la nariz. Así de claro. Por lo tanto, deducimos que hay más culpables aparte de Cristiano.
Esto es el fútbol: enero era el mes señalado por Pellegrini para poner tierra por medio. Africanos azulgrana fuera, Kaká recuperado de su lesión y los de Pep embarcados en todas las competiciones. Pero todo ha salido al revés de lo que pensaban los blancos: no han sabido aprovechar los livianos pinchazos del rival y luego han perdido en Bilbao para abrir una brecha de cinco puntos.
Eso sí, como dice Guardiola queda mucho, todo se jugará en el último mes y hay un dato importante: el Madrid ya ha pasado por casi todos los campos difíciles mientras que al Barcelona aún le queda ese calvario. No obstante, aún hay diferencia entre el juego de uno y otro, y es a favor de los azulgrana, mucho más cuando Messi aparece tan enchufado.
Algo empieza a resquebrajarse bajo los dominios del Barcelona. Pep Guardiola ya no lo ve claro. Se ha quedado sin sus africanos, la plantilla, como sospechaba, le va corta y los jugadores empiezan a estar cansados. El Villarreal le empató en casa y le hubiera ganado de no ser por el árbitro. El Sevilla le venció sin paliativos y son resultados que hace poco ni se soñaban.
Pero parece que lo peor está por llegar. Llega el frío, la nieve, los campos en malas condiciones y, en pocas palabras, los partidos norteños, allí donde los jugadores técnicos se manejan peor. Además, los futbolistas creativos de Pep son bajos, de musculatura corta, con más propensión a las lesiones musculares cuando llega el frío. El general invierno ya está aquí y Pep tiembla.
Un vistazo por la puerta de atrás para desvelar las bambalinas del teatro deportivo nacional e internacional y los nudos gordianos a desatar por el aficionado de a pie.