Victoria de España sobre Argentina, que no es una nimiedad, sobre todo por cómo se consiguió. Argentina, a pesar del momento en que pasa, sin esquema de juego y sin cabeza en el banquillo, tiene buenos jugadores y tiene historia, además de un carácter competitivo con el que puede dar la vuelta a cualquier partido.
Ante España no pudo con fútbol, así que lo intentó a patada limpia, con una banda de pateadores en el que destaca el estilo de Heinze y Bilardo y no el de Messi y Maradona. Pero ante la provocación y la ineptitud de un árbitro malísimo, torpe y ciego, España contestó con su mejor arma: el fútbol, tocando y tocando, abriendo huecos, sin responder al hacha y moviendo el balón. A Argentina se le ganó en un ejercicio de madurez, lo que da más mérito a la victoria. A los argentinos les queda un largo camino por recorrer, pero primero tienen que encontrar a un seleccionador de verdad, no a una vieja gloria que lo único que parece pretender es perpetuar su leyenda por encima de todo.
Ir o no ir. Esa es la cuestión. Portugal se juega su presencia en el Mundial y quizás la organización de otro más. Y quiere a su mejor jugador para jugar la repesca. Cristiano Ronaldo está en ese limbo en el que es preferible esperar una semana más para limar riesgos. Pero este es un partido en el que tiene que jugar sí o sí. Por eso Queiroz le ha convocado. El Madrid, claro, no quiere que juegue porque ya lo hizo en el anterior partido y se resintió. Se ha comprobado que sin él las opciones del equipo bajan muchos enteros.
En la confrontación de ambos intereses, los de Portugal y el Madrid, está el problema. ¿Y el jugador? Entre la espada y la pared. Pero tendrá que jugar. Además, a él le gusta demasiado la gloria como para perderse un evento así en el que puede salir como padre de la patria. Y tampoco se sabe si está tan mal. La verdad es que es un problema de difícil solución pero, tal y como están las cosas, el que peor lo tiene es el Madrid. Puede que vaya a los tribunales y pida indemnizaciones, pero si todo sale mal el dinero no le va a devolver a Cristiano antes de tiempo.
Ya no reinamos en Europa. Hubo una época en la que no sólo el Barcelona lo ganaba todo, sino que el Valencia llegaba a la final, el Madrid la ganaba y el Barcelona también iba arriba. Pero desde que la Premier llegó a un acuerdo con la televisión gracias al acuerdo de todos los clubes, nos quitaron el dinero, los jugadores y el primer puesto.
Ahora todo está más reñido y entre mañana y pasado el Madrid y el Barça se la juegan. El Sevilla lo tiene casi hecho y el Atlético casi perdido. El Real tiene que ganar en Milán donde ni siquiera ha llegado a empatar, sólo caer y caer, a veces de forma estruendosa ("recuerdos de Maldini"). Y el Barça tiene que vencer en Rusia a siete grados bajo cero. Se puede hacer pero ya no somos tan regulares como antes, ni siquiera los azulgrana...
En el Madrid los entrenamientos se hacen a puerta cerrada. Es para que los seres humanos no molesten a sus señorías, que son gente importante. Así que nadie, ni siquiera los socios que pagan sus monumentales sueldos, saben qué hacen en sus días laborables. Si trabajan, si no trabajan o se rascan la nariz. Por lo que se vio ante el Alcorcón debe ser lo último y, si es lo primero, lo hacen mal, muy mal.
Tampoco se sabe si van a levantar la eliminatoria en el Bernabéu, pero eso da igual porque el ridículo ya está hecho. Y es que en Alcorcón se perdió más que un partido, se perdió la dignidad de un equipo, se perdió la fe y creencia en una serie de jugadores a los que pasó por encima un Segunda B. Los futbolistas pidieron perdón pero no vale: mancharon la camiseta de un equipo que tiene una historia que parecen no entender muchos de los que están en esa plantilla, empezando por el entrenador. Porque ahí no hay un plan, llevan cuatro meses y no se sabe a qué juegan (mejor a que no juegan), ni si tienen un plan o si en este tiempo de supuesto trabajo han avanzado un paso.
A más de uno, o más bien a casi todos, alguien les debería coger por la pechera y explicarles lo que significa jugar en el Real Madrid. Que aquí no vale eso de "coge el dinero y corre", y menos si te pones a correr fuera del terreno de juego y no dentro...
Un vistazo por la puerta de atrás para desvelar las bambalinas del teatro deportivo nacional e internacional y los nudos gordianos a desatar por el aficionado de a pie.