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La Tostadora
 
La Tostadora. (Música)
Sábado, 01/09/2007
Un favorito de siempre
Young Marble Giants
Colossal Youth and Collected Works
Rough Trade; 1980; Domino; 2007

Post Punk


Eran momentos convulsos. La primera explosión del punk había pasado y con ella una música que alguien calificó como “glam rock anfetaminado”. Quedaba la actitud, que vino a volcarse en grupos que ya entonces (finales de los 70) comenzarían a llamarse post-punk y que desde muchos puntos de vista, sobre todo los musicales, venían a ser el verdadero punk.

Cuando el Colossal Youth apareció en 1980, era algo tan distinto como impresionante. Esto no tenía nada que ver con el ruido de unos Wire, el funk de unos Gang of Four, el dub del Pop Group, la electrónica de unos Cabaret Voltaire, el anarquismo industrial de unos Throbbing Gristle… Esto era todo reduccionismo, simplicidad, música de una aparente serenidad que si no podía ser despachada como “agradable” era solo debido a que en ella se percibía algo de morboso, de ira contenida a la que no se permitía estallar en exabruptos.

Los YMG  surgían de una ciudad periférica y sin más historia musical por aquellos días que la figura del minero Tom Jones o la diva Shirley Bassey (luego vendrían los Manic Street Preachers, Super Furry Animals o The Lost Prophets). La verdad es que Cardiff, capital de Gales, no daba mucho de si y tal vez ello explique que YMG fuera una historia estrictamente familiar: Stuart y Philip Moxham eran hermanos y la cantante, Alison Statton novia de Phil (Peter Joyce, que dejó el grupo antes de Colossal Youth).

Esto quizás ayudara a que su ética del Do It Yourself (quizás el mayor legado del punk) fuera de las más extremas. Antes de que apareciera la primera caja de ritmos programable, YMB ya usaban una algo frágil ideada por Joyce. De la misma forma, sus sonidos de órgano y efectos surgían de la esa inspiración casera que a su vez se continuaba en una forma de grabación que hoy quizás llamaríamos lo-fi y que se alejaba años luz de la saturación y el “gran sonido” que iba enseñoreándose incluso de las producciones más independientes.

Colossal Youth se describe con facilidad: guitarra y bajo casi con sordina, la voz de Alison igual de contenida, puntuaciones ocasionales de la caja de ritmos, por aquí y allá algún riff de teclas o un efecto apenas aparente… Por así decir, en este disco el vacío se valora tanto como la materia y los pocos elementos con los que se maneja el grupo dejan espacio no solo para su propio sonido, sino para la imaginación de quien escucha. Son canciones cortas y pocas superan los 3 minutos, como haciendo ver que una canción es una pequeña estructura y que no vale la pena marear la perdiz repitiendo sus secciones cuando se puede dar un salto y pasar a otra cosa (esto lo llevaron los Residents a un grado de máxima radicalidad en su Commercial Record).

El disco ha sido reeditado al menos otras dos veces, la última en el 2003, pero en esta ocasión se incluyen un montón de piezas grabadas en las mismas sesiones del elepé original. Realmente apabulla un poco que fueran capaces de hace todo esto con un presupuesto de apenas 1.000 Libras, sobre todo teniendo en cuenta que ni en los “nuevos” instrumentales ni en las “nuevas” canciones se percibe nada parecido a improvisación o sub-producción. Da la impresión de que el trío lo traía todo, no ya ensayado, sino perfectamente meditado y medido. Las horas y horas de puesta a punto se hacen en casa, no en un carísimo estudio.

El disco sigue fascinando como siempre y hoy, más de un cuarto de siglo después, vemos en el no solo lo que fue, sino lo mucho que ha influido en ambientes tan diferentes como la lejana escena indie de Seattle o la casi vecina y lúgubre de Bristol. En una entrevista de 1980, Stuart Moxham decía que “Colossal Youth” era “Una reacción contra todo lo que tiene éxito hoy en día”. Ahora, Agosto del 2007, reverbera de la misma forma. Por eso es un disco eterno.



 
Escrito por J.M. Costa a las 12:06 am Ver/Hacer comentario (38)

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Lunes, 20/08/2007
Signal
Robotron
Raster-Noton/Rotor

Electrónica




Podría decirse que Signal es uno de los pocos súper-grupos estables de la electrónica experimental-pop. Claro que también es la unión de los tres regidores del sello alemán raster-noton  (archiv für ton und nichtton), a saber, Olaf Bender, Frank Bretschneider y Carsten Nicolai, de modo que más que unión de famosos underground, lo es de compañeros de toda la vida que siguen carreras en solitario con notable éxito. Así, los escasos discos de Signal vienen a ser como pequeños manifiestos de uno de los colectivos/no colectivos más interesantes que existen en la interfaz de lo audio y lo visual. Los tres, además de músicos, son creadores visuales y eso es algo que se nota desde las bellas presentaciones de sus CD’s hasta sus actuaciones, donde la componente visual es parte integral de la performance. De hecho, cabe pensar y razonar que se encuentra de alguna forma, muy abstracta, en su misma música.
¿Qué música? No es fácil de definir, pero a mi siempre me ha parecido que Signal vienen a ser los Kraftwerk de hoy en día, menos “pop” (y sin letras), más “bailables” (hasta cierto punto) y con la inclusión de una serie de ruidos funcionales que los de Düsseldorf jamás hubieran utilizado. Esta afirmación es fuerte, pero puede argumentarse en un cuidado similar por los sonidos, en las variaciones mínimas de un ritmo en apariencia monótono, por el modo especial de superponer a ese ritmo melodías (en el caso Kraftwerk) o texturas (en el caso Signal) y, sobre todo, en un ambiente de distanciamiento impasible/afectivo del material que hace sonar esto y aquello como música de cyborgs.
Por otra parte y como Signal no da puntada sin hilo, el nombre del CD “Robotron” habla también de la interfaz entre lo mecánico, lo digital y lo humano. Robotron suena a robot, pero también es el nombre de los ordenadores fabricados en la RDA, de donde son originarios Signal. Aquí hay un juego entre lo nostálgico de una era tecnológico-política que  ya entonces producía cierta risión y la referencia directa al hombre/mujer mecánicos.
Otro factor de contemporaneidad que influye en Signal es la globalización. Donde Kraftwerk en particular y el “krautrock” en general, trataban de recuperar una tradición cultural europea malograda por el nazismo y trataban de encontrar alternativas al rock/blues norteamericano, Signal vive en una época radicalmente distinta. Su música es muy europea, pero en realidad podría realizarse hoy en cualquier parte, porque las comunidades artísticas operan y dialogan en la globalidad.
Tampoco se producen búsquedas como las de Can, que encontraban el funk en África o Hispanoamérica. Hoy en día ya se ha buscado bastante por el mundo y queda poco por rescatar y utilizar. La concepción es distinta y tiene que ver con una posible idea de trans-modernidad.
Con todo y su carga conceptual, una de las virtudes de Signal y de Raster/Noton  es que, perteneciendo de manera indiscutible al lado más riguroso de la electrónica, siempre mantienen tendido un hilo entre ellos y el espectador que permite a este seguir la música de manera intuitiva, sin necesidad de grandes construcciones intelectuales. Eso llega, pero la puerta son los sentidos. Luego cada cual sacará sus conclusiones, reflexiones o una simple sonrisa de satisfacción. 


 
Escrito por J.M. Costa a las 12:06 am Ver/Hacer comentario (27)

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Sábado, 11/08/2007
Tony Wilson, el promotor situacionista
Ha muerto Tony Wilson, creador del club Hacienda y del sello Factory en Manchester, lanzador de grupos como Joy Division/New Order, Durutti Column o Happy Mondays, precursor de los raves que luego difinirían la era techno, personaje de televisión, ex alumno del Trinity en Cambridge, arrejuntado con una belleza inteligente y mancuniana como él...

En fin, un tipo extraordinario capaz de aplicar las enseñanzas de "La Sociedad del Espectáculo" en un entorno definitivamente pop, de tener éxito con ello y a pesar de todo mantener un tipo de relación con sus artistas y el mundo en general que condujo a que nunca fuera "otro millonario".

Tenía 57 años y ha muerto a consecuencia de un cancer renal.

So long Mr. Wilson.

 
Escrito por J.M. Costa a las 05:13 pm Ver/Hacer comentario (24)

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Jueves, 02/08/2007
Un Festival Otro



Hoy empieza este festival que es una de las mayores marcianadas que habrá conocido el Agosto madrileño. Perdón por no haberlo posteado antes, pero es que en la información que recibí no venía donde era. El común denominador es que no conozco prácticamente a ninguno, pero todos parecen bastante extremos.

Más información, aquí mismo

 
Escrito por J.M. Costa a las 11:11 pm Ver/Hacer comentario (19)

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 La Tostadora (Música)

Músicas, artes, pasatiempos y otros aspectos de vida contemporáneos. En este mundo espectacular y digitalizado, todo pasa por una tostadora..


 
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VOCENTO
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